Evo promete oír demandas

El presidente de Bolivia, Evo Morales, ofreció ayer atender las demandas de miles de policías amotinados por mejores salarios, después de que saquearan un edificio donde funcionan la Inteligencia y el Tribunal Disciplinario de la entidad, a unos 100 metros de su despacho.

 

 

 

El ministro de gobierno, Carlos Romero, dijo que Morales regresó anoche de la Conferencia de la ONU Río+20, dos días antes de lo previsto, porque tiene preocupación por la sublevación y ha ordenado a sus ministros resolver el conflicto “Nos ha instruido de manera expresa que se pueda trabajar, se pueda efectivizar la atención de los requerimientos de la Policía”, dijo Romero en una breve comparecencia ante la prensa en el Palacio de Gobierno, en la que no aceptó preguntas.

Los amotinados son la mayoría de los 30.000 agentes rasos, cabos y sargentos, el 85 % del cuerpo policial, que reclaman los mismos ingresos que los militares de su nivel.

Además, exigen que se amplíen los beneficios de su jubilación, derogar una ley disciplinaria que, según ellos, no les permite defenderse, y crear una Defensoría del Policía.

Romero dijo que ha comunicado a los dirigentes de los amotinados que quiere elevar sus sueldos mensuales a unos 287 dólares.

Los policías dicen que ganan ahora 178 dólares al mes y piden que su escala salarial sea similar a la de las Fuerzas Armadas, donde un uniformado de igual nivel recibe el doble.

El salario mínimo de Bolivia, uno de los países más pobres de América, es de 144 dólares mensuales y el sueldo medio apenas pasa de 546, según cifras de 2011.

Romero pidió a los sublevados “suspender las acciones de hecho”, como la ocupación y saqueo de instalaciones policiales.